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México

OPINIÓN: ¿Podría ser Mitt Romney el primer presidente hispano de EE.UU.?

Por Paula Andrea Daza

Nota del editor: Ruben Navarrette Jr. es un colaborador de CNN.com y columnista nacional sindicado.

(CNN) — Mitt, apenas te conocíamos. ¿O debería decir "primo"? Por mucho que me avergüence admitirlo, teniendo en cuenta algunos de sus puntos de vista y la forma en que los expresa, el virtual candidato republicano a la presidencia y yo podríamos ser primos lejanos. El padre de Romney, George, nació en Chihuahua y también mi abuelo, Román.

¿Qué? ¿No sabían que Mitt Romney era medio mexicano? Es cierto. De hecho, si llega a la Casa Blanca, además de convertirse en el primer mormón en la Oficina Oval, también podría ser el primer presidente hispano de la nación.

No se rían. Técnicamente, Romney es tan mexicano como el exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson, quien nació de madre mexicana y padre estadounidense. Cuando Richardson se postuló para la Casa Blanca en 2008, los medios a menudo se referían a él como alguien que se convertiría en el primer presidente hispano de la nación.

Sin embargo, me imagino que muchos estadounidenses no son conscientes de esta rama del árbol genealógico de Romney porque no es un detalle del cual Romney hable en público normalmente, y menos en la campaña electoral.

Eso cambió esta semana, cuando Romney, al hablar de su padre —un hombre hecho a sí mismo que se abrió camino desde la nada para convertirse en jefe de American Motors Corporation, gobernador de Michigan y candidato republicano a la presidencia en 1968—, dijo a una multitud en la Casa de la Ópera de Rochester, en Nueva Hampshire, que su padre nació en México y llegó a Estados Unidos a los cinco años.

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El bisabuelo de Romney, Miles Park Romney, huyó de Estados Unidos y cruzó a México en 1885 para escapar de la persecución religiosa. Ayudó a construir el enclave mormón en Colonia Juárez, Chihuahua.

Miles Park Romney nunca se convirtió en un ciudadano mexicano, y tampoco lo hizo su hijo, Gaskell, o su nieto George. Se les negó la ciudadanía mexicana, porque todos los estatutos en los libros en México niegan ese derecho a los colonos americanos y sus descendientes.

En declaraciones a la multitud en Nueva Hampshire, Mitt Romney comparó la historia de su padre con las de un sinnúmero de otros inmigrantes que han venido a este país en busca de oportunidades económicas.

Mi abuelo, un ciudadano mexicano, también llegó a Estados Unidos de manera legal siendo un niño en 1900 junto con su familia, tratando de escapar del caos de la Revolución Mexicana. Fue durante el mismo tiempo que el abuelo de Romney, Gaskell, regresó a Estados Unidos con su familia, también legalmente y, presumiblemente, por la misma razón.

Ahora, agárrese su sombrero.

Yo soy un americano, nacido en Estados Unidos de padres que nacieron en Estados Unidos. De hecho, tres de mis cuatro abuelos nacieron en Estados Unidos. Y, sin embargo, al crecer, la gente en mi ciudad natal en California central se refería a mí y a otros estadounidenses de origen mexicano como mexicano. Esa era la muletilla. Pero comparando las líneas de sangre, se podría decir que Romney es más mexicano que yo. Después de todo, Romney está tan sólo a una generación de distancia de nuestra patria ancestral, y yo estoy a dos.

Esto es irónico dado que me he pasado los últimos 20 años criticando a los políticos que tergiversan los hechos, proponen soluciones simples y se meten con los que no tienen voz.

Y Romney ha pasado los últimos meses haciendo precisamente eso, al igual que lo hizo durante su fallida campaña presidencial de 2008. Ha utilizado la migración ilegal como un arma contra los opositores republicanos que proponen soluciones razonables y en el proceso describió a los migrantes ilegales, la mayoría de los cuales provienen de México, como aprovechados que llegan a Estados Unidos para tener beneficios públicos gratuitos y quienes no deben ser recompensados ​​con una amnistía.

Podemos esperar que Romney continúe con este tema durante la próxima semana ya que las campañas en Carolina del Sur, donde los votantes en las primarias republicanas acudirán a las urnas el 21 de enero, la migración ilegal es un problema mayor que en Iowa o Nueva Hampshire.

Los legisladores en Carolina del Sur aprobaron recientemente una ley de migración de corte duro en Arizona, la que exige a la policía local y estatal que pueda determinar el estatus migratorio de cualquier persona que sospechen que es un migrante ilegal. Es un enfoque muy impopular entre los hispanos y que tiene la bendición de la mayoría de los republicanos a la presidencia, incluyendo a Mitt Romney.

Y esa es una razón por la que Romney, aunque siendo el candidato del partido Republicano a la presidencia, no tiene muchas posibilidades entre los votantes latinos. Los expertos políticos dicen que un republicano tendría que ganar por lo menos el 30% del voto latino para ganar la Casa Blanca. Teniendo en cuenta cómo se comportó en las primarias, Romney sería afortunado si consiguiera un 20%.

De hecho, una reciente encuesta de votantes latinos del Pew Hispanic Center sitúa la cifra en un 23%. A pesar de que encontró un alto nivel de enojo con el presidente Barack Obama entre los latinos por sus agresivas políticas de deportación, la encuesta también encontró que, en un duelo entre Obama y Romney, el demócrata fácilmente derrotaría a los republicanos, con un 68% contra el 23%. Eso es algo importante, dado que, según la encuesta, la calificación de aprobación de Obama entre los hispanos es del 49%. La lección: ¿usted quiere hacer a Obama más popular entre los hispanos? Fácil. Póngalo a competir contra Romney.

Escuchen a Lionel Sosa, un ejecutivo de publicidad con base en San Antonio y estratega republicano que ha asesorado a George W. Bush y John McCain. Hace unos meses, Sosa dijo a The New York Times que Romney había estropeado su oportunidad con los hispanos.

"(Romney) puede hacer cuantos viajes quiera a Florida y a Nuevo México, y a Colorado y a otros estados que tienen una gran población latina", dijo Sosa, "pero puede descartar el voto latino".

Fue Romney quien recientemente prometió vetar el "Dream Act" si es elegido presidente y si el Congreso aprueba el proyecto de ley. La legislación, que permitiría a estudiantes indocumentados permanecer en el país legalmente si completan un título universitario o se alistan en el ejército, es extremadamente popular entre los hispanos.

Romney fue el primero que atacó al gobernador de Texas, Rick Perry, por haber firmado una ley que permite a los inmigrantes ilegales que viven en Texas pagar la matrícula de residente en colegios y universidades públicas. Y fue Romney, que más tarde atacó el expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, por declarar que el partido no debe apoyar dividir a las familias y proponer una vía para que los indocumentados trabajen legalmente en Estados Unidos.

Fue Romney quien, en los debates, generó una idea ingenua al sugerir que el problema de la migración ilegal se podría resolver simplemente desplegando más militares, y quedó como deshonesto al no reconocer las contribuciones que los inmigrantes ilegales llevan a cabo en la economía a nivel local, estatal y nacional.

Y fue Romney, en un ofensivo anuncio de televisión, quien atacó a Perry vinculándolo con México y el expresidente mexicano Vicente Fox, porque Fox estuvo de acuerdo con el gobernador de Texas para permitir que los migrantes ilegales pagaran la matrícula de residentes.

¿Así que el candidato que termina vilipendiando a México es el mismo cuyo padre nació en México? ¿Quién puede dar sentido a esto?

Escucha, primo Mitt. Usted ha hecho la cama. Usted es persona non grata entre los votantes hispanos, y es su propia culpa. No se puede ganar sin ellos, pero ellos pueden asegurarse de que usted pierda.

No nos importa de dónde es su familia. Lo que importa es dónde está su corazón.