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Entretenimiento

Opinión: ‘Hombres de negro 3’ tiene la fórmula ganadora

Por Sebastián Jiménez Valencia

Por Lisa Schwarzbaum, EW.com

(EW.com) – La última vez que se les vio, los agentes J (Will Smith) y K (Tommy Lee Jones) estaban…. Bueno, ¿alguien puede recordar qué estaban haciendo los Hombres de Negro hace diez años en Hombres de negro 2?

¿Qué hacían, además de mantener la paz en la Tierra entre humanos y extraterrestres, disparar su neuralizadores para borrar la memoria de la gente y discutir entre ellos? Con tantas películas de extraterrestres que hubo en la última década, incluso a un aplicado fanático de Hombres de negro se le puede personar por sentirse también con la memoria borrada.

Entre los muchos placeres de ver Hombres de negro 3 (disponible en 3D) está la hábil eficacia con que la película restablece las viejas convenciones de la saga –todas esas criaturas, toda la dureza de Tommy Lee Jones y la astucia de Will Smith- y también logra encontrar algo nuevo para que los chicos y sus gafas Ray-Ban hicieran.

La película se devuelve en el tiempo, al verano de 1969, cuando los astronautas se preparaban para caminar en la luna. En ese entonces, K puso a un extraterrestre conocido como Boris el Animal (un buen papel de Jemaine Clement) en prisión.

Ahora, 40 años después, Boris escapó de la cárcel –que está en la luna, por cierto- y regresó a 1969 para intentar matar a K. Así que la jefe actual de la agencia, O (interpretada por Emma Thompson), ordena a J a viajar en el tiempo, salvar al mundo, rescatar a su compañero y lograrlo todo sin quedarse atrapado en 1969 para siempre.

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Es una fórmula ganadora por muchas razones, empezando por el axioma de que, así como la tripulación del USS Enterprise lo demostró en Star Trek IV: The Voyage Home en 1986, siempre es divertido cuando los chicos de un futuro de ciencia ficción son obligados a enfrentarse con la menos elegante tecnología del pasado. Trabajando con un libreto modelo de Etan Cohen (quien coescribió la brillante Tropic Thunder), el director Barry Sonnenfeld captura el nostálgico optimismo de una era.

Pero sobre todo, la película es un gran salto para la humanidad debido a que Josh Brolin interpreta al joven agente K. Y lo hace muy bien, creando un homenaje al K de Tommy Lee Jones y haciendo algo mucho más profundo (y gracioso) que una simple imitación.

Es una gran interpretación. Y, como pasa en el mejor de los casos, Brolin hace que su protagonista mejore su trabajo. Para una superestrella afroamericana de Hollywood como Will Smith, llevar a su personaje a 1969 presenta oportunidades únicas para hacer un pronunciamiento social sobre las percepciones cambiantes de los hombres negros de Estados Unidos. Smith hace grandes declaraciones a partir de las más casuales y encantadoras reacciones y parlamentos.

Sonnenfeld y Cohen llevan su obra con integridad, y ésta que sirve como ejemplo para otros cineastas que se enfrentan a retos particulares de revivir hitos taquilleros.

E incluso a pesar de que Brolin queda envuelto en un enfrentamiento de alta tensión con Boris –en Cabo Cañaveral, el día en que el Apolo 11 parte a la luna- hay espacio suficiente en la película para evocar el verdadero sentimiento de ese día, de ese momento. La película no le teme a la verdad emocional. Por eso es que, al final, Hombres de negro 3 no sería nada sin la participación del extraterrestre Griffin.

Interpretado con dulzura por el maravilloso Michael Stuhlbarg, Griffin tiene el don –y la desgracia- de ver el futuro, o, más específicamente, ver múltiples e igualmente posibles futuros, algunos buenos y otros no. Los ojos de Griffin son azul brumoso, usa un pequeño sombrero y tiene una sonrisa preocupada. Es gentil y paciente y desea lo mejor para la humanidad, pero no puede garantizar que vaya a ser así. Así como no había garantía de que después de una ausencia tan larga hubiera algo fresco en Hombres de negro. Pero sí, de hecho, es una buena película.