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Religión

América Latina católica, con los ojos en el cónclave

Por CNN en Español

(CNN) — Con sus aproximadamente 480 millones de fieles, América Latina es el hogar de una inmensa mayoría de los católicos del mundo. Pero nadie de esta región (o hemisferio, para el caso) ha sido nunca elegido para guiar a la iglesia como Papa.

Mientras los cardenales de la iglesia se reúnen en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice, la idea de un Papa latinoamericano vuelve a surgir.

Se habló de un Papa latinoamericano en 2005 -la última vez que hubo un cónclave papal-, pero el secreto que rodea el proceso hace difícil discernir la seriedad con que esas candidaturas fueron tomadas.

Mike Allison, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Scranton, que ha investigado este interrogante, opina que no había realmente ningún candidato serio de América Latina en ese momento.

Esta vez es una historia diferente, dice. Un número de cardenales de la región han sido sugeridos como candidatos a Papa, según Allison, y entre ellos se incluye a los candidatos brasileños Odilo Pedro Scherer y Joao Braz de Aviz; los argentinos Jorge Bergoglio y Mario Leonardo Sandri, y el hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga.

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Brasil y México tienen las dos mayores poblaciones católicas en el mundo, con más de 133 millones y 96 millones de fieles, respectivamente. Sin embargo, esas cifras han ido en descenso, mientras que el protestantismo y los evangélicos van en aumento.

«Realmente creo que al elegir a alguien del sur de América es un simbolismo importante, pero además, sus historias de vida son muy diferentes» de los papas anteriores, dijo Allison.

Los cardenales de América Latina han visto las enormes desigualdades que existen en sus países de primera mano, y muchos jugaron un papel en la transición de sus naciones a la democracia, dijo.

«Sería un gesto enorme nombrar un Papa latinoamericano», dice Virginia Garrard-Burnett, profesora de historia y estudios religiosos en la Universidad de Texas en Austin.

Precisamente porque el catolicismo está perdiendo terreno en la región, un Papa de aquí podría ser un impulso para la fe, dijo.

Scherer, el arzobispo de Sao Paulo es una posibilidad especialmente interesante, ya que está muy enterado de lo que pasa en el Vaticano y es de ascendencia alemana, algo que lo ata a los tradicionales destinos europeos papales, dijo.

A pesar de que alrededor del 39% de todos los católicos viven en América Latina, sólo el 17% de los cardenales electores provienen de allí, según el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública.

Sin embargo, los cardenales antes mencionados aparecen en muchas de las listas especulativas de los principales contendientes para el papado.

«En términos de tratar de pronosticar quién será el próximo Papa es una empresa peligrosa», dijo el reverendo John Ford, profesor y coordinador de Programas Hispanos / Latinos de la Universidad Católica de América.

Sin embargo, dice, «la elección de un Papa de las Américas o de África sería muy apropiado».

El hecho de que los dos últimos Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI no eran de Italia mostró la «internacionalización» del papado, dice. Una selección de alguien del hemisferio occidental extendería ese alcance, agregó.

Así las cosas, una creciente población hispana en los Estados Unidos ha llevado a la iglesia a poner un mayor énfasis en la población latina, dijo Ford.

«La elección de un Papa latinoamericano sería particularmente bienvenido por los latinoamericanos e hispanos en los Estados Unidos», dijo.

Los candidatos de América Latina, sin embargo, no están libres de críticas y desafíos que enfrentan. En la región, como en otras partes, los escándalos sexuales han sacudido a la iglesia y plantean preguntas acerca de cómo se manejaron los incidentes. También existe la crítica persistente de que la iglesia fue demasiado pasiva durante las dictaduras represivas en la región.

Una mirada a algunos de los nombres sugeridos como candidatos papales de América Latina:

Odilo Pedro Scherer, Brasil:

A los 63 años, es uno de los candidatos más jóvenes. Scherer, arzobispo de Sao Paulo, es conocido como un ser cálido, divertido y sociable. Como uno de los pocos cardenales que utiliza Twitter, se considera que tiene una conexión con los jóvenes también. Él trabajó en la de suma importancia Congregación de Obispos, de 1994 a 2001. «Así que es a la vez un extraño y un persona cercana al Vaticano. Esa es una muy buena posición de cara a este cónclave», dice el vaticanista de CNN, John Allen.

Joao Braz de Aviz, Brasil:

Siendo un sacerdote joven, las balas acribillaron su pecho y su cara cuando quedó atrapado en el fuego cruzado de un robo. Él todavía lleva fragmentos de bala. Entró en el seminario a los 11 años y creció hasta convertirse en arzobispo de Brasilia. «Él es dulce, suave y abierto», dice Allen. «Creo que el gran signo de interrogación sobre él es precisamente -porque es un buen tipo- si ¿realmente tiene el «acero» y la columna vertebral robusta para poder poner sus manos alrededor de la burocracia tan compleja del Vaticano?».

Leonardo Sandri, Argentina:

Como veterano diplomático del Vaticano que ha servido en puestos de alto nivel, Sandri se considera una persona seria, pero agradable. Llegó a ser conocido como «la voz del Papa», cuando habló por Juan Pablo II, después de que el Papa perdió la capacidad de hablar debido a su estado de salud. Sandri fue quien anunció la muerte del Papa al mundo.

Jorge Mario Bergoglio, Argentina:

Hasta el año pasado, Bergoglio fue el arzobispo de Buenos Aires, hasta su dimisión a causa de su edad. Él tiene 76 años. Bergoglio se considera una persona directa y frontal que llama a las cosas por su nombre según él las ve, y un seguidor del ala más conservadora de la iglesia. Él se ha enfrentado con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner expresando su oposición al matrimonio gay y a la distribución gratuita de anticonceptivos.

Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Honduras:

El hondureño fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II, y su nombre se había sugerido en 2005 como un posible sucesor al papado. Habla ocho idiomas, y tiene grados en teología, psicología clínica y psiquiatría, además de ser piloto. Tiene 71 años.