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Estados Unidos

¡No hay piloto! El Pentágono usa jets fuera de servicio como aviones no tripulados

Por Sebastián Jiménez Valencia

CNN) – El Pentágono gasta miles de millones de dólares de vehículos aéreos no tripulados —o drones—, así que es entendible si los pilotos militares sienten que son una especie en vía de extinción.

Y ahora hay una nueva razón de preocupación para los pilotos.

En vez de diseñar aviones no tripulados desde cero, Boeing está usando jets viejos y ajustándolos para que puedan volar sin necesidad de piloto.

Las semana pasada en el la base aérea Tyndall en Florida, un F-16 sin piloto voló por primera vez con una cabina vacía, según anunció Boeing.

El avión sin piloto QF-16 no sólo despegó, sino que dio una vuelta y aterrizó. Alcanzó los 40.000 pies de altura sobre el Golfo de México, rompió la barrera del sonido y realizó maniobras como giros a más de 7G.

“Fue un poco diferente verlo sin nadie adentro, pero fue un gran vuelo”, dijo el teniente coronel de la Fuerza Aérea Ryan Inman, comandante del Escuadrón Aéreo 82.

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La unidad de Inman “volará” el QF-16 usándolo como objetivo para entrenar a pilotos que aprenden a enfrentar aviones enemigos. Esos pilotos ahora podrán derribar jets no tripulados en su entrenamiento, sabiendo que no hay nadie dentro.

“Es una réplica de situaciones y aviones reales a los que pueden atacar. Ahora podemos entrenar con un blanco aéreo capaz de alcanzar los 9G”, dijo.

Uno pensaría que derribar un F-16 es bastante costoso.

En dólares de 1998, un F-16 costaba casi 19 millones de dólares. Pero no era un jet viejo usado para ser derribado. Lleva fuera de servicio en el desierto de Arizona durante 15 años. Todos los aviones que serán convertidos en blancos aéreos sin piloto provendrán de la bodega de la Fuerza Aérea.

De todas maneras, aquellos que han pasado sus vidas volando los F-16 echarán de menos al “Fighting Falcon”.

“Me encanta el F-16 y presumo de ello”, dijo Jason Clements, un piloto de pruebas para Boeing. “Ahora preparar un avión para que despegue sólo y alguien más lo derribe deja una sensación agridulce”.