CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Galerías

Una mujer somalí espera 23 años por una operación para arreglar su rostro desfigurado

Por CNN en Español

Por Hilary Whiteman

(CNN) — Ayan Mohamed usa un niqab que cubre su rostro, no por motivos religiosos, sino para ocultar lo que hay debajo.

«Lo usa para ocultar la deformidad. Se cubre porque la gente la miraría fijamente, los niños llorarían», dice Edna Adan Ismail, ex ministra de relaciones exteriores de Somalia y primera dama. «No es fácil de mirar».

Si estás desde un móvil mira las fotos aquí

Ismail fundó el primer hospital de maternidad de la región, el Hospital Universitario Edna Adan. Ahora el centro es una bulliciosa clínica general que brinda asistencia a todos.

Durante 11 años ha estado tratando de encontrar ayuda para reconstruir el rostro de Mohamed, el cual fue destrozado por una metralla en la Guerra Civil somalí. Mohamed solo tenía dos años de edad cuando fue herida.

publicidad

Ahora tiene 25 años y no puede cerrar su ojo derecho. Cuando trata de comer, la comida se cae por el agujero que tiene en su mejilla. Hace tiempo que aprendió a lidiar con miradas y preguntas incómodas.

«Lo más difícil para ella es cuando alguien le pregunta que le pasó a su rostro», dice Ismail, mientras traduce las palabras suavemente pronunciadas por Mohamed, quien está sentada a su lado. «Eso simplemente me hiere», dice Mohamed.

Se encuentran en una conferencia de prensa en Brisbane, Australia, una ciudad moderna ubicada a unos 10.000 kilómetros (6.000 millas), y a un mundo de distancia, de su hogar y su hija en Burao, en el noroeste de Somalilandia, en el Cuerno de África. Su hija, Marwa, solo tiene dos años de edad, la misma edad que tenía Mohamed cuando fue terriblemente herida.

El cirujano oral y maxilofacial, Dr. John Arvier, del Hospital Wesley explica la magnitud de los daños a su rostro y qué hará para reconstruirlo el equipo de expertos, que están ofreciendo sus servicios de forma gratuita.

«Esencialmente a Ayan le falta la mayor parte del tejido del área media del rostro, desde la parte inferior de la cavidad del ojo, toda la mandíbula superior y la mayor parte del pómulo y paladar», dice Arvier.

«La cirugía implicará sustituir con un pequeño implante sintético el borde de la cavidad del ojo. Luego la mayor parte del tejido faltante será reemplazado por el músculo que sale por debajo del pómulo en el costado de la cabeza».

Piel tomada de su antebrazo será injertado en su rostro y un cirujano plástico también utilizará el cartílago de la oreja para reconstruir su nariz. Luego será necesario un trabajo dental extensivo para remodelar su sonrisa.

Desde detrás de su velo, Mohamed expresa su fe en el equipo de cirujanos. «Me siento segura, no estoy preocupada».

Ismail añade: «Es una mujer valiente. Ella ha tenido que vivir con esto por mucho tiempo… está muy tranquila. Yo soy la que se está desmoronando».

Ella escuchó por primera vez sobre la difícil situación de Mohamed cuando la madre de la niña fue a su hospital hace varios años en busca de ayuda. En ese entonces, el hospital de Hargeisa, Somalilandia solo tenía un año de haber sido abierto y no tenía la experiencia necesaria para encargarse de los problemas de Mohamed. Aún no la tiene.

Ismail corrió la voz sobre las lesiones de Mohamed y se creó un sitio web. Se tomaron fotos. Y, desde que se subió a YouTube en el 2009 un video sobre la necesidad de ayuda que tenía Mohamed, el mismo ha sido visto más de dos millones de veces.

Hace dos años, un grupo de rotarios de Australia se reunió y se comprometió a traer a Mohamed al país para la cirugía. No era tan fácil.

No hay servicio de correos en Somalilandia por lo que algo tan simple como enviar una carta requiere ayuda externa. Y luego fue el viaje, Mohamed tuvo que viajar cientos de kilómetros a la capital etíope, Addis Abeba para las exploraciones, radiografías y evaluaciones.

Justo cuando parecía que habían resuelto los desafíos médicos, el gobierno australiano negó la solicitud de visa de Mohamed. Era la segunda vez que un país le denegaba la entrada porque sus lesiones no eran consideradas como una amenaza para la salud.

«Como no se trataba de un cáncer que prolifera, de una enfermedad cardíaca o alguna situación que pudiera matarla de la noche a la mañana, supongo que algunas personas clasificarían eso como algo que no constituye una amenaza para la vida», dice Ismail. «Pero luego, cuando eres una mujer joven ¿qué constituye una mayor amenaza para la vida que no tener un rostro?»

«La primera negación de visa fue de los Estados Unidos y eso era difícil. Y luego, cuando la visa se le negó por segunda vez en Australia, pensamos ‘¿quién tendrá el valor de decirle esto a Ayan?'», dijo ella.

«Aquí está una mujer que solo está pidiendo recibir tratamiento médico al que ella no puede tener acceso en ningún otro sitio. Me alegra que la decisión fue revertida», añade.

Desde que Mohamed llegó a Brisbane ha habido una serie de «primera vez».

«Ella vio un río por primera vez ayer», dice Ismail. «Y al caminar hacia esta sala de conferencias vio peces en una pecera por primera vez».

«Ella se subió a un ascensor por primera vez y hemos recibido algunas lecciones para aprender a subir la escalera mecánica, tuvimos algunos casi viajes pero estamos aquí», dice riendo.

Ayan será operada el sábado. La recuperación tardará semanas, si no es que meses.

Cuando las cicatrices hayan sanado, Ayan espera poder enfrentar el mundo por primera vez, sin nada que ocultar.

«Ella dice que espera con ansias quitarse esto», dice Ismail, haciendo señas hacia el niqab negro que encubre los rasgos de Ayan, «y tener un rostro como todo el mundo».