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Entretenimiento

¿Cómo influenciaron los escritos del maestro Gabo la vida de otras personas?

Por Paula Andrea Daza

Nota del Editor: Alejandra Santorum es coordinadora de medios alternativos de CNN en Español.

Por Alejandra Santorum

Atlanta (CNN Español) — Te conocí en segundo año de la secundaria. Habías ganado el Premio Nobel de Literatura y la profesora, la señora de Manghera nos habló de vos y de tu obra.

Ahí tuve en mis manos Cien años de soledad. Y no te pude, ni quise soltar, nunca más.


Te leí en colectivos y trenes, eras el regalo preferido cuando me preguntaban que quería para mi cumple “un libro de Gabo”, decía yo y había que ver la biblioteca de la casa de mis padres para ver cuál era el que me faltaba.

Terminé de leer El amor en los tiempos del cólera haciendo trampa, porque no quería que se acabe esa gran historia de amor y releía las páginas frenéticamente, para atrás, y así no llegar a la última.

Me pasé de mil estaciones en el subte por seguir el secuestro y esa crónica tan bien narrada.

Ya más grandecita me reí con las Memorias de tus putas y ¡qué buen titu!, yo que ya siendo estudiante/laburante de periodismo, nunca me creí buena titulera.

Me deleité con tus Doce cuentos que para mí son 13 porque dejar afuera el prólogo es un pecado.

Y siempre, siempre cada vez que me corto un dedo pienso lo que sería El rastro de mi sangre en la nieve.

Y cuando viajo a casa en avión espío a la cabina de primera para ver si estás sentado al lado de la bella durmiente.

Nunca te entrevisté, pero no me olvido de tu lección del grabador que oye pero no escucha, tan cierta.

Tuve el triste honor de anunciar para CNN en Español radio tu fallecimiento. Estaba atónita.

Reaccioné cuando llegué a casa y vi tus libros en la biblioteca y en la mesa de luz.

Se me aflojaron las rodillas. Me metí en twitter, escuché entrevista. Finalmente las lágrimas me caen a raudales.

Leo los comentarios de la gente en tu Fundación. Gracias dicen todos.Y mi voz se suma a la de tantos.

Gracias por hacerme conocer el Caribe. Gracias por tanta magia. Gracias por esta profesión que amo y con la que a veces me enojo.

Gracias, muchas gracias.
 
Alejandra