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Sociedad

No nos digan ‘marihuanos’

Por Adam Eidinger

Adam Eidinger, presidente de DC Cannabis Campaign, es el proponente de la Iniciativa 71, la exitosa iniciativa de votación que legalizó el cultivo en casa y la posesión personal de cannabis para los residentes de Washington. Él también es el director de acción social para Dr. Bronner’s Soaps. Las opiniones expresadas en este comentario son exclusivamente las del autor.

(CNN) — En la película de 1993 True Romance, Brad Pitt, quien en ese momento tenía 30 años, deja la impresión de ser un consumidor de cannabis que aparentemente no puede despegarse del sofá.

Pero si ves a tu alrededor hoy en día, el estado distraído de Pitt a causa de las drogas se adecúa más al Hollywood de los noventa que a Estados Unidos en 2015.

Lamento arruinarlo, pero fomentar el estereotipo de «marihuano» difama a algunas de las personas más creativas y activas en nuestras comunidades. La buena noticia es que el estereotipo está siendo destruido.

El cannabis se encuentra en el centro de una ola de cambio social. Ahora que un creciente número de usuarios médicos se beneficia de tratamientos con cannabis para enfermedades graves, y dada la revolución que tiene lugar en torno a las prioridades de la policía, cuando de la aplicación de leyes arcaicas sobre la prohibición del cannabis se trata, la legalización de dicha sustancia es un catalizador para impulsar a este país hacia una mejora en los derechos civiles.

«No te refieras a mí como un ______». ¿Te suena conocido? Piensa en las feministas, las minorías en el liderazgo y los activistas en pro del matrimonio entre personas del mismo sexo. Todas estas personas han hecho avances significativos hacia la igualdad, gracias al rechazo que con tanto ahínco han demostrado contra los anticuados prejuicios que provocan esta situación.

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Ahora es el momento de ponerle fin al sesgo oficial y no oficial en contra de los consumidores de cannabis, ya sea en las pruebas de marihuana antes de contratar a alguien, o al elegir a quienes abiertamente usan la planta.

Para ser justos con Pitt, él no fue el primero en representar el estereotipo de un marihuano como un sujeto desempleado, apático, perplejo, sospechoso, que come papalinas y ve televisión constantemente. El estereotipo del marihuano aturdido y confundido podría haber surgido en las comedias de Cheech y Chong en la década de los setenta.

Pero una representación precisa de los usuarios de cannabis hoy en día se ajusta más al breve reality show de seis episodios Weed Wars, transmitido por Discovery en 2011.

En Weed Wars, los consumidores de cannabis iban desde ciudadanos mayores que padecían cáncer hasta padres de niños pequeños que buscaban tratamientos efectivos para la epilepsia de sus hijos. En el programa participan numerosos sujetos tecnológicos y creativos, sujetos ambiciosos como gerentes, sujetos interesados en la jardinería y sujetos espirituales.

Por supuesto, la figura central, Steve DeAngelo, admite que en ocasiones consume cannabis para relajarse, pero él no es ningún vago, así que si te equivocas en el trabajo, tendrás que rendir cuentas. Al ver cómo DeAngelo opera enérgicamente el Harborside Health Center, su dispensario de cannabis de varios millones de dólares, mientras moviliza un respaldo político en Oakland, California, y a nivel nacional, llegas a preguntarte si los usuarios de cannabis en realidad tienen una ventaja para lidiar con el estrés.

Aparte de DeAngelo, es posible encontrar evidencia en el mundo del gobierno y los negocios en relación a que los usuarios de cannabis son altamente productivos. David Bronner, el director ejecutivo de Dr. Bronner’s Soaps, productos muy vendidos, usa cannabis la mayoría de noches antes de acostarse.

Desde que asumió el negocio de la familia en 2000, éste ha crecido de ser un negocio de 5 millones de dólares al año a ser un negocio que se espera, alcanzará los 100 millones de dólares en ventas este año. Con más de 120 empleados (todos ganan el salario mínimo o más), él, junto a su hermano, han aumentado 10 veces el personal, lo que convierte al fabricante de jabones de quinta generación en nada menos que un éxito manufacturero en Estados Unidos.

El presidente Barack Obama, el cómico Bill Maher, el multimillonario Richard Branson, el actor Joseph Gordon-Levitt, el director Oliver Stone, el entrenador de básquetbol Phil Jackson, el científico Carl Sagan, el visionario Steve Jobs, incontables músicos exitosos y muchas madres y padres comunes y corrientes han consumido marihuana sin que se presenten efectos adversos en su capacidad de tener éxito en la vida.

Si alguna de las personas antes mencionadas tuviera la mala suerte de que los encontraran en posesión de marihuana, por ejemplo en Alabama, eso implicaría una considerable alteración en su vida. La posesión de tan solo 2 onzas puede llevar a una persona a tener que cumplir una sentencia en prisión, pagar multas o estar en libertad condicional. Nadie merece ser un delincuente por consumir marihuana.

En general, las personas menores de 35 años entienden la injusticia de la prohibición de la marihuana. Los hijos de la generación «Just Say No» (Solo digan no) del presidente Ronald Reagan están llegando al punto de rechazar de forma vehemente la propaganda sin fundamento acerca de los «peligros» de la marihuana y ven la guerra contra sus consumidores como una forma ridícula de negarles la libertad.

La evidencia de que los estadounidenses más jóvenes están tomando acciones políticas al respecto puede verse en el drástico aumento en el número de votantes menores de 35 años en las elecciones locales de Washington en noviembre del año pasado, en las que la Iniciativa 71 estaba en la papeleta a fin de legalizar la marihuana para las personas de 21 años o más.

La participación de estos votantes jóvenes aumentó en un 30% frente a las elecciones intermedias anteriores y la legalización fue aprobada en un increíble 70,1%.

En las elecciones de D.C. de noviembre 2014, por primera vez, participaron más votantes jóvenes que ciudadanos mayores. Si los votantes hubieran creído ese ofensivo estereotipo del marihuanero acerca de las personas como yo que consumen cannabis y hubieran dirigido la campaña, las cosas habrían sido distintas.

Cambiar la ley sobre la marihuana era la medida correcta en las mentes de la mayoría de votantes a fin de mejorar los derechos civiles para los jóvenes de raza negra en la ciudad capital, quienes sufrieron la mayor cantidad de arrestos relacionados con la marihuana en Estados Unidos.

Para las minorías, quienes conforman la mayor parte de las decenas de millones de estadounidenses que han sido condenados por posesión de marihuana desde que «Amor a quemarropa» se presentó en los cines, el resultado de malas políticas sobre las drogas es toda una vida en la que se les ha negado oportunidades.

Discovery canceló Weed Wars precisamente porque no se alimentó de un estereotipo anticuado, pero popular, para elevar los índices de audiencia. Recientemente, CNN transmitió Weeds 3: The Marijuana Revolution, en el que se presenta al Dr. Sanjay Gupta, quien aboga por la legalización de la marihuana medicinal.

Animo a las personas a que estudien el excepcional reportaje de Gupta que genera la siguiente pregunta: si «marihuano» se usa en los medios de comunicación, ¿de quién hablan?