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Ciencia y Espacio

El frío es cosa de hombres

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

(CNN Español) -- En la sala de redacción de CNN se libra una guerra, silenciosa, soterrada, discreta. La artillería son suspiros a veces infinitos y, en el peor de los casos, una ceja levantada. Es una batalla que libran por el control del termostato, los friolentos y los que, como yo, siempre tienen calor.

Pero hay una explicación científica que será a partir de ahora mi justificación: los ajustes de temperatura en muchos edificios favorecen a los hombres delgados de mediana edad. Bueno, lo de delgado… y ¿mediana edad es hasta los cuarenta o hay excepciones?

La revista Scientific American cuenta que en la década de los sesenta se calculó que el metabolismo de un hombre de 40 años, con un peso de unos 70 kilos, disiparía 58 vatios de energía por metro cuadrado.

Por tanto, lo que ese hombre necesitaba para disfrutar de un ambiente laboral confortable es que la temperatura estuviera en 21,5 grados centígrados.

Pero esos ingenieros, que tal vez todos eran hombres, no tuvieron en cuenta que las mujeres prefieren temperaturas más altas en el trabajo.

Según el estudio de la revista, 25 grados centígrados, porque irradian hasta un 35 % menos de energía que el hombre estándar.

Si usted es mujer, puede esgrimir a su favor estas razones: que en cincuenta años, los seres humanos promedio son más altos y más pesados, y que los de mayor edad tienen un metabolismo más lento. Podría citar incluso a Alan Hedge, profesor de ergonomía de la Universidad de Cornell, que dice que desde siempre ha habido “una gran diferencia funcional de género en el confort térmico de los edificios” en detrimento de las mujeres, sin que nadie haya hecho nada por cambiar la situación.

Defienda, usted señora, su posición, pero, por favor, no lo haga en esta sala de redacción ni se le ocurra admitir que yo se lo sugerí.

No creo que me convenga.

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