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Arte

Sorpresa en el Premio Turner: Un grupo radical de 'no artistas' sacude el mundo del arte

Por George Webster

Glasgow, Escocia (CNN) – Un sólido colectivo de 18 miembros con arquitectos y diseñadores ha ganado este año el Premio Turner, el más prestigioso reconocimiento del Reino Unido para el arte contemporáneo.

El grupo Assemble, con sede en Londres, fue seleccionado por su trabajo para ayudar a una comunidad local a restaurar las ruinosas terrazas victorianas en Granby Four Streets, una parte reducida de Londres, al noroeste de Inglaterra.

En colaboración con los residentes, el colectivo creó un modelo de bajo costo de la regeneración básica mediante el uso de materiales de fundición para producir interiores adecuados (por ejemplo, repisas de chimeneas pulidas creadas con ladrillos y escombros o manijas de puertas hechas con cerámicas y cocidas en parrillas alimentadas con aserrín) que hasta ahora han sido usadas para renovar 10 propiedades abandonadas.

Al recibir el premio en una grande, tenebrosa y antigua estación de tranvía convertida en un espacio de exhibición en Glasgow, Escocia, el joven grupo (todos ellos tienen menos de 30 años de edad) se veía alegremente desconcertado en tanto que se apiñaban en el escenario para recibir un cheque por 25.000 libras esterlinas (38.000 dólares) de parte del anfitrión, Kim Gordon, cofundador de Sonic Youth.

"Pienso que es seguro decir que esta nominación fue una sorpresa para todos nosotros", dijo Joseph Halligan, miembro de Assemble.

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De hecho, mientras el Premio Turner ha exaltado desde hace un tiempo a obras controvertidas, incitando el consenso público en torno a lo que realmente cuenta como arte –una cama desecha; una vaca disecada; una luz que se enciende y se apaga–, el premio siempre ha sido adjudicado a aquellos quienes al menos se refieren a sí mismos como artistas.

Ahora este grupo haraposo de constructores, artesanos y solucionadores de problemas –el cual se formó hace tan solo cinco años– comparte un inesperado lugar en la historia junto a los grandes de la institución del arte como Damien Hirst, Anthony Gormely, Anish Kapoor y Steve McQueen, en las filas de los ganadores anteriores.

No es que Assemble considere que las comparaciones son particularmente significativas.

"No creo que nos preocupemos demasiado respecto a si somos artistas o no", dijo el miembro Louis Schulz (también, la revelación completa, amigo mío). "Para nosotros todo se trata sobre los proyectos y, en este caso, todo se trata de Granby Workshop".

El taller es un espacio en donde a los residentes locales se les enseña a producir muebles para venderlos al público –desde tejas recortadas con inspiradas en Matisse hasta telas impresas con bloques de estilo Arts and Crafts a pantallas de lámparas de terracota prensadas y taburetes de madera quemados– y todos los fondos se reinviertan en el proyecto.

El grupo dice que ellos aceptaron la nominación con el propósito de dirigir la publicidad hacia el taller. Con este objetivo, han construido una réplica revestida de madera de tamaño real dentro de la blanqueada sala de exposiciones, levantada como un templo al bricolaje y toscamente labrada en un espacio normalmente reservado para las exhibiciones menos funcionales.

Lo cual no quiere decir que el resto del concurso era convencional.

Los tres finalistas eran Janice Kerbel, quien produjo una pieza de ópera para seis personas que traza las espantosas desventuras de un personaje llamado Doug; Nicole Wermers, con un arreglo de sillas de alto diseño Marcel Breur unidas a lujosos abrigos de pieles; y Bonnie Camplin, quien fue nominada por su proyecto que es en parte instalación, en parte recursos: 'The Military Industrial Complex' (El complejo militar industrial) que presenta entrevistas en video con secuestrados por extraterrestres, teóricos de la conspiración y una biblioteca enteramente llena de textos académicos (y pseudo académicos) que exploran las ideas de una realidad subjetiva.

En su conjunto, el Premio Turner de este año promueve la sensación de que el buen arte puede existir en la mezcla de disciplinas como en su forma más pura, y que, a la manera de William Morris, no necesita estar en desacuerdo con los ideales de la utilidad social.

Habrá muchos que no estén de acuerdo. "Creo que esto ha cambiado la naturaleza del premio, porque no creo que esto sea arte moderno", dijo Muriel Gray, periodista y presidenta de la Escuela de arte de Glasgow, inmediatamente después del anuncio. "Creo que es socialmente responsable, una hermosa arquitectura... estoy encantada por ellos, pero es extraño".

Queda por ver si el resultado dejará una marca en el agitado debate sobre lo que en realidad es el arte, como Schulz dice: "es una interrogante académica" y una que es improbable que preocupe a aquellos fuera de la industria.

"En última instancia, lo que realmente importa es el asunto en sí", dijo Lewis Jones, uno del equipo que pasó la mayor parte de tiempo en el proyecto.

"Para algunas personas esto es arte, para algunos es alojamiento, para otros es una empresa social. En lo que a nosotros respecta, todos son buenos".