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Opinión

Un lugar seguro

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

El mundo no había ni siquiera empezado a digerir la “coronación” de Donald Trump cuando se ha producido otro zarpazo de los bárbaros.

A esta hora, Austria y la República Checa han blindado sus fronteras con con Alemania, tras el tiroteo en un centro comercial de Múnich en el que murieron al menos 10 personas incluyendo el atacante y han quedado mal heridas 21. Algunas muy graves.

A esta altura del partido ya no queda claro si tiene sentido reforzar la vigilancia fronteriza como no sea para dar con los atacantes. Porque cada día aumenta la sensación perversa de que dormimos con el enemigo; con alguien que nos ha declarado una guerra que parece no tener fin. Tras el caos y el pánico iniciales, las autoridades alemanas le pedían a la gente que se quedaran en casa o que buscaran refugio en un lugar seguro. ¿Alguien me puede decir que se considera hoy un lugar seguro?

Munich es una ciudad sitiada, aterrorizada y solidaria. La gente a través de las redes sociales ofrece sus casas a quienes por la situación no puedan llegar a las suyas. Y las mezquitas también han abierto sus puertas para brindar refugio. Los responsables de la masacre no contaban con eso.