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Opinión

Días de vino y rosas… y promesas

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

El padre de un soldado musulmán fallecido en Irak preguntaba si Donald Trump ha leído alguna vez la Constitución de Estados Unidos. Y dijo más: «usted no ha sacrificado nada ni a nadie».

El hombre acaso sin desearlo,  se convirtió en uno de los protagonistas de la convención demócrata en la que además del vocerío y las promesas habituales, hubo hasta una propuesta de matrimonio: la que le hizo a su novia  de rodillas ante miles de espectadores Andrew Binns, jefe de innovación del Comité Nacional Demócrata.

Los demócratas necesitaban dar una exhibición de fuerza y unidad y diferenciarse a toda costa de sus adversarios con el tono de sus discursos y hasta con los decorados del espectáculo: un fondo soso y color acua que podría ser la pared de un  spa en cualquier hotel de postín.

Han evitado todos los símbolos patrioteros, que no partriótico; han querido ofrecer una imagen de unidad y armonía que no ha podido fraguar por las protestas de los partidarios de Bernie Sanders y la cabeza de Debbie Wasserman, la presidenta del Comité Nacional Demócrata, tras la filtración de 200.000 correos electrónicos  del Comité que dirigía en el que se revelaban como el partido estaría dispuesto a apoyar sobre todo la señora Clinton.

Un momentazo: el de Bill Clinton, que ofreció un discurso en el que repaso su historia con Hilary Clinton sin siquiera nombrar de soslayo el asunto Lewinsky. Fue como si ya no recordara lo que el mismo vivió durante algunos de los años 90.

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La celebración de estas convenciones es una tradición con 185 años de antigüedad que no ha alterado nada ni nadie, ni la Guerra de Secesión o las dos guerras mundiales. Suelen ser como un deja vu, en el que siempre hay  espacio para el pavoneo político y social, pero esta vez tras los ecos de los últimos aplausos —en ambas convenciones— han quedado, por un lado, los irreductibles seguidores de Sanders que se sienten traicionados y por el otro, los republicanos que no saben qué hacer con Trump. No les pierdan de vista que podrían dar la nota más alta y.. discordante.