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Opinión

El secreto para ser un buen populista

Por Camilo Egaña

Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Camilo. Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

Hay gente que vive del cuento. Y otros que hacen el cuento.

El político populista participa de los dos ejercicios con una alegría digna de mejor causa. Debe tener tanta imaginación como un escritor, aunque sea un escritor mediocre; tiene que ser capaz de inventar un villano contra el cual despotricar: pueden ser los inmigrantes o los comunistas, los imperialistas o los ecologistas. Todo sirve sobre todo si el votante potencial está anestesiado por la desinformación y la desidia intelectual.

Una vez creado el villano, el político populista tiene que forjarse una imagen de salvador de la patria y el pueblo. Debe mencionar siempre al pueblo, aunque le asqueé y debe apelar a las pasiones que movilizan a ese pueblo.

Si cree en la razón, no hará carrera como político populista. Evite ideas muy elaboradas, usted no puede parecer jamás un intelectual.

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Es más, usted debe burlarse siempre que pueda, de los intelectuales y despreciar a los periodistas. Sus mensajes deben pendular entre el pan y circo de los romanos y las promesas de cualquier librito de autoayuda. No recele de lo chocarrero, lo vulgar gusta cada vez más. Los hay que en campaña han hablado hasta del tamaño de sus falos y están gobernando o al menos haciendo algo que se le parece.

Prometa siempre y una vez en el poder, propicie un ambiente de que usted hace cosas por los demás. Y que las hace sin dilación alguna, aunque sirvan de poco. Y, por último, ignore eso que los verdaderos líderes llaman la trascendencia. Eso, es para los otros. Usted es distinto.

Y por eso le dedicaremos el programa. Hoy en Camilo, el politólogo ecuatoriano César Ulloa. El tema: la maldición del populismo en América Latina.