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Venezuela

¿Un pacto «a la cubana» para salir de la crisis venezolana?

Por Carlos A. Montaner

Nota del editor: Carlos Alberto Montaner es escritor y analista político de CNN. Sus columnas se publican en decenas de diarios de EspañaEstados Unidos y América Latina. Montaner es, además, vicepresidente de la Internacional Liberal. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(CNN Español) — Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU., afirmó que los rusos impidieron que Nicolás Maduro se marchara a Cuba. A mi juicio, esa no fue una invención de Pompeo, sino un informe de inteligencia probablemente transmitido por una fuente venezolana.

Sin embargo, ese mensaje, desmentido por los rusos, tiene, sospecho, un segundo propósito: dejar en claro que ellos son una potencia internacional capaz de actuar en la zona de influencia estadounidense.

Según dijo la exministra venezolana Beatrice Rangel, en el programa de entrevistas de Camilo Egaña el miércoles primero de mayo, el interés de los rusos no es influir en Venezuela, sino recordarle a EE.UU. que si actúa en Ucrania, Rusia tiene la capacidad de hacerlo en Venezuela.

En todo caso, puede haber otra lectura del incidente de Maduro, Cuba y los rusos. Es muy probable que los estrategas de La Habana y Moscú estén buscando la fórmula de asegurar el chavismo, aunque tengan que sacrificar a Maduro.

El hombre de La Habana parece ser hoy el general Vladimir Padrino López y no Maduro, a quien casi nadie teme ni respeta. El trato puede ser exiliar a Maduro y a su familia en La Habana, a cambio de que se deje intacta a la “revolución chavista” y desaparezca el riesgo de una intervención militar extranjera.

Naturalmente, la oposición se opondrá a este desenlace, a menos que sean convocadas unas elecciones realmente limpias y transparentes, supervisadas por la OEA. Los opositores venezolanos saben que el pacto Kennedy-Kruschov que le puso fin a la crisis de los misiles en 1962 le garantizó total impunidad a los Castro hasta hoy. No querrán repetir ese error.